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Terra
La Coctelera

El fin del mundo

Se han formulado muchas teorías de cómo acabará el mundo. Hay una que me llama poderosamente la atención. No se trata del impacto de un gran meteorito. Ni de una tormenta mortal. Tampoco de un estallido nuclear. En algún sitio leí que el fin del mundo podría producirse cuando, por algún fenómeno, nos levantemos en la mañana y descubramos que ninguna de las computadoras de nuestro planeta está funcionando. Desde hace unos días vengo pensando en el asunto. Y he mejorado la fatal suposición: para que estos aparatos funcionen es necesaria la energía eléctrica. Si no hay luz, no hay nada, concluí. Pero… ¿y qué pasa entonces con mi país? ¡Yo, prácticamente, he crecido sin luz! ¿Será que desde hace décadas los dominicanos estamos viviendo el principio del fin?

Ahorro a media luz

Una de las cosas que primero llamaron mi atención al llegar España fue encontrarme en espacios prácticamente oscuros, sin importar la hora del día. ¿Viven los españoles en tinieblas? ¿Son fotosensibles? ¿Complejo de murciélago? Parecen preguntas un tanto absurdas, pero igual de oportunas. Y es que si tomamos en cuenta que el sol ya no brilla tanto como en el verano y que tener una ventana cerca es casi un lujo, a cualquiera le surgiría este tipo de dudas. En fin, la falta de luz es constante. Luego de un par de días, tengo la respuesta. Y no tuve que preguntarle a nadie: ahorro. Ahorro. Ahorro. Usuarios conscientes y comedidos. Así son los de la Madre Patria. El último que sale del salón apaga la bombilla o estas lo hacen de manera automática. Algo para copiar, ¿no?

Teorías de tacitas

Del café se ha dicho de todo. Incluso ha sido considerado casi como una droga. Y es que esta embriagante bebida lleva consigo una buena carga de misterios, teorías, estudios y, ante todo, adictos (en el mejor de los sentidos). Es cierto que la cafeína, en exceso, puede causar problemas en determinadas enfermedades y constituciones. Eso ha dicho la ciencia. Pero ahora resulta, de boca de los mismos científicos, que esta popular infusión es rica en sustancias antioxidantes variadas, de esas que últimamente están muy de moda como forma de combatir el envejecimiento celular. Entonces, si tomamos el café –y su trayectoria– como ejemplo, desacreditado por algunos y vanagloriados por otros, se podría pensar que pronto veremos el tabaco, la coca o el alcohol reconvertido en medicina... Ya verán…

Completamente “drogado”

No embriagan tanto como el alcohol ni producen la euforia de la cocaína, pero pueden resultar igual de adictivas. Así, más o menos, va la cosa: de acuerdo a dos psiquiatras españoles, el deporte, el sexo, Internet, ir de compras o hablar por el celular, son las llamadas “Nuevas drogas del Siglo XXI”. Actividades muy habituales –y más en estos tiempos–, que según este par de cerebros ibéricos si se realizan de forma compulsiva, pueden convertirse en patologías, generando privación del sueño, descuido en las relaciones sociales y laborales, y un sinfín de consecuencias más. ¡Muy fuerte! ¿Y ahora que hago yo? Y es que esta semana me disponía a cambiar el celular –por uno con cámara y MP3–, contratar Internet ADSL –para estar conectado las 24 horas–, hacer unas comprillas e iniciarme el fútbol…

El otro Sadam

Del Sadam Husein dictador, sabemos mucho. Pero del encarcelado, poco. El tirano que se construyó cientos de fantásticos palacios para emular la gloria de Nabucodonosor, hace ahora vida de ermitaño en una espartana celda equipada con lo básico. Según relatos de sus custodios –reproducidos en la prensa internacional–, pasa buena parte del día leyendo, escribiendo y dando consejos de cómo encontrar a “una buena mujer para casarse” y cómo se le debe tratar “con amabilidad y autoridad”. En sus horas de paseo cuida del jardín y de unos pajaritos. No recibe periódicos. Limpia constantemente. Consulta el Corán y reza a las horas prescritas por el Islam. Y, como dato final, algo sobre su dieta: no es muy balanceada. Y le encanta devorar bolsas y bolsas de “Doritos”. Dicen que le hace muy feliz.

Como el león

El león, por tradición, ha sido el “Rey de la selva”... ¡Y del ímpetu sexual! Este felino es capaz de tener hasta cincuenta relaciones sexuales en un día. Sin dudas, más de un dominicano quisiera sostener este ritmo. ¿O no? Pero, tal como reza el título de esta columna, los números mienten. Quien anhele y envidie la virilidad de este animal se quedará, como poco, insatisfecho. Aquí les va la teoría. Si bien es verdad que tienen dicho ritmo de cópula, hay que tener en cuenta algunas cositas: cada acto les lleva unos 45 segundos de promedio y solamente lo hacen por cuatro días… ¡cada dos años! Prefiero quedarme con mis quince minutos y con encuentros varias veces a la semana, la media latinoamericana, según el informe Durex.

Futuro porno

Tengo un amigo que, en tono de broma, constantemente repite que una vez termine el postgrado que está cursando montará una productora porno. Dice que no encuentra trabajo y que, simplemente, “eso deja”. Cada vez que lo menciona, me hace mucha gracia. Pero nunca le he tomado en serio sus palabras. Hace poco, ojeando el periódico, me encontré con un titular que refuerza su teoría: “Una empresa compra el domino sex.com por 12 millones de dólares”. Como no sé nada de dominios, ni de cuanto cuestan, me puse a investigar. ¿Adivinen qué? Es el precio más alto pagado nunca por una dirección URL, muy por encima de los 7.5 millones pagados, en 1999, por business.com. Siempre había oído que el sexo vendía… ahora me doy cuenta lo que se está dispuesto a pagar por él.

Reinserción digital

“Sacamos a su ser querido de prisión en un minuto”, esa es la promesa de las compañías estadounidenses Point of View Photography y Friends Beyond the Wall. ¿Cómo? Aquí les va la teoría: solamente se necesitarán 20 dólares, Internet y unos cuantos megapíxeles debidamente manipulados. Así de fácil. Era cuestión de tiempo que, en un país con una población reclusa que ronda los dos millones, alguien se plateara hacer dinero aplicando los últimos avances de la fotografía digital a esta audiencia literalmente cautiva. El nuevo producto en el mercado tras las rejas no son más que fotomontajes de los presos –y sus familias-, por ejemplo, en la playa, en celebraciones… Sin dudas, una buena opción para los que quieren presentar en sociedad a su padre, madre o pareja sin dar muchas explicaciones sobre su ausencia.