8 Junio 2006
Todos los días mientras camino a mi trabajo, sigo la misma ruta. A eso de las diez menos diez salgo de mi casa. Todo inicia con un golpe de sol y un poco de calorcito primaveral. Doy un par de pasos y junto a mi pasa con celeridad el autobús 133. Lo he perdido, como siempre… pero el camino no es largo hasta el Metro. El señor del quiosco se toma un café sentado en una pila de revistas, un par de “marujas” comentan lo linda que está Leonor, la primeriza de los príncipes. Y más adelante una señora pasea a un perro igualito a Lassie… pero hoy algo cambió. Y ahí me di cuenta de mi inconsciente rutina. La niña que normalmente iba siempre en su cochecito… ¡Ya camina! Como pasa el tiempo y yo en lo mismo.
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8 Junio 2006
El sexo es parte de nuestras vidas. Y además una cantera de sensaciones, ilusiones, proyectos… la nueva apuesta en ese sentido nos llega desde Londres, donde en septiembre de este año abre sus puertas Amora, un parque temático que apunta a mejorar las capacidades amatorias de sus visitantes (se esperan 600,000 en el primer año). Entre las atracciones que se proponen no están el “sexo en directo”, ni los “peep shows”, pero sí habrá, por ejemplo, dispositivos táctiles de siliconas o de las zonas erógenas, lecciones sobre cómo hablar de manera sexy y un juego para crear su pareja ideal al estilo “Frankestein” (uniendo partes sueltas del cuerpo humano). Todo dispuesto en distintas áreas como la del Placer y la del Orgasmo. En fin, es como un Disney World pero del sexo, a 15 libras la entrada.
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8 Junio 2006
Hace poco mientras leía el periódico me enteré de que en Madrid se celebró una fiesta bastante peculiar llamada "Cuddle Party". En ella los participantes se hacen mimos, masajes y caricias. Eso sí, las reglas impiden las subidas abruptas de temperatura corporal para que el encuentro no termine en un todos contra todos anárquico. Me llamó mucho la atención. Me metí en Internet y descubrí que nacieron en los EE.UU. por ingenio de terapeutas que consideraban que el mundo se tornaba demasiado frío y mucha gente no recibía la cuota de cariño necesaria para soportar el día a día. Yo que soy más seco que la espalda de una iguana no sé si estaría dispuesto a pagar para que me estén sobando. Al parecer muchos no piensan igual y estos encuentros se han convertido en tendencia. ¿Tan mal estamos?
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18 Mayo 2006
Sabía que no era casual el hecho de que no fuera muy diestro en el baile. Que para dar unos pasitos tenía que beberme un traguito antes. Que la pista más que una invitación a la diversión me parecía un gran desaire. Y es que el talento para la danza podría ser genético. ¡Para los que me criticaban! Según un estudio de la Universidad de Tel Aviv (Israel), el baile está relacionado con dos genes, un receptor de vasopresina hormonal relacionado con la agilidad y uno transmisor de serotonina, sustancia vinculada, entre otras cosas, al goce estético. Demás presuntos “paraguayos” del mundo ahí está la razón. Lo que no tengo claro si hay algún tratamiento farmacéutico en lugar de las míticas sesiones con doña Chicha. En fin, ya no hay porqué sentirse al menos.
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18 Mayo 2006
Unos 3,000 insultos y “malas palabras” utilizados en países de Latinoamérica y España componen el Diccionario de la injuria, publicado hace poco en Argentina por la editorial Losada. Así como lo leíste. ¿Se te acabaron los adjetivos a la hora de calificar la situación energética? ¿Te has sentido agredido por Los dueños del circo? ¿Ya no sabes cómo defenderte ante un ataque verbal? ¿No eres muy dado a vilipendiar y quieres aprender? Pues ya tienes una solución. Bueno más bien un catálogo de dónde elegir según el caso. Improperios sexuales, étnicos, políticos, físicos, intelectuales o sociales… 300 páginas y más de cuatro años de investigación y de recopilación. Así de simple. ¿Resumen de malas palabras o como un conjunto de manifestaciones de la cultura popular? Más bien un manual de consulta.
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5 Marzo 2006
Todos somos actores. Bueno, lo pongo más entendible todavía: para mí la naturalidad no existe. Así de simple. Siempre lo he tenido muy claro, pero últimamente, y después de haber removido de sus cenizas algunos episodios “ignorados” de mi pasado familiar –con repercusión en el presente–, lo he confirmado ineludiblemente.
La conclusión sigue siendo la misma. Y podría tallarla –sin que me tiemble el pulso, además– en el más duro de los mármoles: somos intérpretes de una mega producción que se llama vida. Donde los momentos de drama y comedia se intercalan para estructurar un guión digno de Oscar, Golden Globes o Emmy’s. En fin, somos esclavos de las circunstancias, prisioneros de nuestros fantasmas y adictos a los finales felices. Así es.
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5 Marzo 2006
Todos somos actores. Bueno, lo pongo más entendible todavía: para mí la naturalidad no existe. Así de simple. Siempre lo he tenido muy claro, pero últimamente, y después de haber removido de sus cenizas algunos episodios “ignorados” de mi pasado familiar –con repercusión en el presente–, lo he confirmado ineludiblemente.
La conclusión sigue siendo la misma. Y podría tallarla –sin que me tiemble el pulso, además– en el más duro de los mármoles: somos intérpretes de una mega producción que se llama vida. Donde los momentos de drama y comedia se intercalan para estructurar un guión digno de Oscar, Golden Globes o Emmy’s. En fin, somos esclavos de las circunstancias, prisioneros de nuestros fantasmas y adictos a los finales felices. Así es.
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5 Marzo 2006
Todos somos actores. Bueno, lo pongo más entendible todavía: para mí la naturalidad no existe. Así de simple. Siempre lo he tenido muy claro, pero últimamente, y después de haber removido de sus cenizas algunos episodios “ignorados” de mi pasado familiar –con repercusión en el presente–, lo he confirmado ineludiblemente.
La conclusión sigue siendo la misma. Y podría tallarla –sin que me tiemble el pulso, además– en el más duro de los mármoles: somos intérpretes de una mega producción que se llama vida. Donde los momentos de drama y comedia se intercalan para estructurar un guión digno de Oscar, Golden Globes o Emmy’s. En fin, somos esclavos de las circunstancias, prisioneros de nuestros fantasmas y adictos a los finales felices. Así es.
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